31 agosto 2014

Baila, baila, baila, de Haruki Murakami


Novela muy buena esta de Haruki Murakami, como todas las suyas que he leído. En ella, su protagonista siente que no pertenece a nada ni a nadie: redactor freelance, divorciado, con un pasado tormentoso que apenas se nos revela pero que intuimos, siente la necesidad de regresar al Hotel Delfín para ajustar cuentas con ese pasado. El misterioso otro mundo -característico de la obra de Murakami- le dará pistas que deberá seguir para encontrar las respuestas. Aunque el Hotel Delfín ha sido derribado y han construido otro, moderno y lujoso, en su lugar que mantiene su nombre, será determinante en el cumplimiento de su destino. A destacar los personajes además del protagonista: el amigo actor, la niña a la que intenta proteger, los padres de ésta, la recepcionista y las dos prostitutas asesinadas. Lectura muy recomendable.

La gente se muere así, sin más, continuamente. La vida es mucho más frágil de lo que crees. Por lo tanto, debemos tratar a los demás de manera que, a su muerte, no nos queden remordimientos. Con justicia y, a ser posible, honradez. A mí no me cae bien la gente que, sin haber hecho nunca el esfuerzo, cuando alguien muere llora y se arrepiente. No, no los soporto. (pág. 362)

También me ha gustado el conocimiento que el autor demuestra de la música, concretamente de las principales figuras del rock y del jazz. No hay que olvidar que regentó durante varios años un club de jazz:

Bruce Springsteen cantó Hungry Heart. Un buen tema. El mundo todavía no se había echado a perder del todo. "Un buen tema", comentó el locutor. Me mordí las uñas, contemplé el cielo. (pág. 290)


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