08 enero 2012

Premio Nadal 2012



El escritor santanderino Álvaro Pombo ha ganado el 68º Premio Nadal con su novela de El temblor del héroe, una obra en la que el autor reflexiona sobre la indiferencia. La novela, presentada al premio bajo el seudónimo de Jorge Bruno y el título ficticio de Los amigos de Román, parte de la experiencia que vive un profesor universitario jubilado, que contempla un suceso, y que da pie a Pombo a hablar sobre la indiferencia en la sociedad.
El Nadal tiene una dotación de 18.000 euros y el jurado estaba integrado por Germán Gullón, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello, Ángela Vallvey y Emili Rosales.
Nacido el 23 de junio de 1939 en Santander y licenciado por la Universidad Complutense de Madrid en Filosofía y Letras , Pombo se encuentra entre los grandes de las letras hispanas del último cuarto de siglo y está considerado por la crítica como uno de los renovadores del realismo subjetivo, sus narraciones, aparentemente sencillas, están llenas de humor, costumbrismos y simbolismo, y beben de una tradición arraigada en su gusto por los clásicos de la filosofía y la literatura.

06 enero 2012

Cumbres borrascosas, de Emily Brontë



Ayer terminé de releer esta apasionante novela, que me enganchó -siendo una adolescente- a la Literatura definitivamente. Me he vuelto a sumergir en ella y no me ha defraudado. Reconocí aquel pasaje que me emocionó entonces y que volvCursivaió a conseguirlo ahora. Se trata del fragmento siguiente en el que Heathcliff habla con Elena Dean tras la muerte de Linton:

-Te voy a explicar lo que hice ayer. Ordené al sepulturero que cavaba la fosa de Linton que quitase la tierra que cubría el ataúd de Catalina y lo hice abrir. Creí que no sabría separarme de allí cuando vi su cara. ¡Sigue siendo la misma! El enterrador me dijo que se alteraría si seguía expuesta al aire. Arranqué entonces una de las tablas laterales del ataúd, cubrí el hueco con tierra (no el lado del maldito Linton, que ojalá estuviera soldado con plomo, sino el otro), y he sobornado al sepulturero para que cuando me entierren a mí quite también el lado correspondiente de mi féretro. Así nos confundiremos en una sola tumba, y si Linton nos busca no sabrá distinguirnos.

Dicen de Cumbres borrascosas que es la historia de amor más hermosa y trágica de toda la literatura. Y aunque se puede estar de acuerdo o no con semejante aseveración, lo cierto es que las pasiones de los protagonistas principales son turbadoras como pocas, y el sentimiento que recorre todo el libro es verdadero, indómito y poderoso.
Parece una ironía que Emily Bronte, una mujer con una existencia apacible y que vivió casi recluida junto a sus hermanas en Haworth, pudiera crear una historia de furia y pasión como es ésta, donde los personajes se guían por unos instintos que se asemejan más a fuerzas desatadas de la naturaleza que a emociones humanas; excepto los de los dos narradores, que sirven de contrapunto reflexivo —y muy parcial— al resto, los comportamientos de todos los caracteres son salvajes, incontrolables.
Bien es cierto que la narración se resiente un tanto del paso del tiempo, ya que el estilo escogido por la autora resulta hoy día demasiado artificioso: el estilo directo en primera persona es un recurso ingenioso para contar la historia, pero carece de credibilidad narrativa. Nelly es una testigo parcial y muy subjetiva, como lo es el señor Lockwood; además, es evidente que la narración de la sirvienta es un prodigio de «casualidades», al ser espectadora de prácticamente todo lo que ocurre en Cumbres borrascosas… o en cualquier otro lugar.
No obstante, pasando por alto aspectos técnicos (y hay que recordar que se publicó en 1847), Cumbres borrascosas es una impresionante historia sobre el amor, la pasión y las consecuencias que ambos pueden tener sobre las vidas de las personas que los padecen. A diferencia de las novelas sentimentales de la época, en este libro la emoción amorosa se concibe como una fuerza destructora, un fuego interno que devora todo aquello que toca y que no deja incólume ni a amantes ni a allegados. La exaltación que somete a Heathcliff y a Catherine es rayana con la locura; no es un detalle banal el que la novela abunde en escenas atormentadas o que esté cuajada de adjetivos enfermizos. Sus encuentros adultos son siempre bruscos y están dominados por un ardor casi maníaco, una furia recíproca que sólo les mantiene separados por circunstancias sociales.
Es posible que una historia así no pudiera escribirse hoy en día precisamente por el cambio en la realidad social: aunque existan otros argumentos, la razón principal por la que Catherine aparta de sí a Heathcliff es por sus orígenes: por su falta de orígenes, en realidad, ya que nunca sabemos de dónde ha surgido (aunque las constantes referencias a su tez morena lo emparenten con gitanos; cuando no, como en algún momento se expresa, con demonios). Consciente de su pasión y del posible resultado fatal que puede acarrearle, Cathy decide casarse con Linton para proporcionarse a sí misma y a su descendencia un futuro honorable. Sin embargo, su ardor será mucho más fuerte de lo planeado y desembocará, como no podía ser de otra manera, en la autodestrucción. Ella misma es bien consciente de esto:
Mi amor por Linton es como el verde de los bosques. El tiempo hará que cambie, estoy segura, como el invierno cambia los árboles. Mi amor por Heathcliff se asemeja a las rocas eternas que sobresalen profundamente enterradas en la tierra: son motivo de escaso goce para quien las contempla, pero al mismo tiempo son necesarias. Nelly, ¡yo soy Heathcliff!
En esa identificación se resume el amor que ambos protagonistas sienten: al igual que la naturaleza es incognoscible cuando se desencadena, carente de propósito, el lazo que les une a ambos es eterno y oscuro. De hecho, esa relación que la autora establece entre los elementos naturales y los personajes humanos es un recurso bellísimo para mostrar, de forma indirecta, lo indómito de sus caracteres y lo violento de sus afectos. Mientras que Cumbres borrascosas (que será el futuro hogar de Heathcliff) es un caserón tosco y agreste, la Granja del Tordo es un paraje hermoso y sereno, luminoso y fértil. Y sin embargo ambos lugares pertenecen al mismo territorio y se comunican de manera constante, así como el hilo que conecta a los dos protagonistas permanece intacto aunque sus caracteres sean distintos.
Pese al tiempo, pese al estilo y pese a las voces narrativas, Cumbres borrascosas tiene esa fuerza de las grandes obras que se eleva por encima de cualquier minucia formal o histórica; la pasión, el amor y el orgullo son sentimientos imperecederos, aunque se muestren en su faceta más salvaje.

04 enero 2012

El Cabildo Insular de Gran Canaria edita los dos últimos tomos de narrativa de Galdós

El Cabildo de Gran Canaria acaba de editar los dos últimos tomos de la colección Arte, Naturaleza, Verdad. Novela, proyecto editorial que compila cronológicamente toda la narrativa de Benito Pérez Galdós. La publicación de los tomos número 23 y 24 coincide con el 92º aniversario de la muerte del escritor grancanario, que se conmemora hoy. Los citados tomos están disponibles en la Librería del Cabildo, situada en Cano, 24.Toda esta colección, coordinada por la catedrática emérita de la ULPGC Yolanda Arencibia, es un proyecto que se inició en el año 2005 a instancias del Cabildo grancanario, con el objetivo de "brindar al lector la posibilidad de conocer toda unidad armónica y coherente de las novelas galdosianas en las que el autor fue capaz de crear un magistral universo de ficción a lo largo de 60 años de escritura", según informó ayer la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, que dirige Larry Álvarez.El tomo 23, con prólogo del historiador Ángel Bahamonde, incluye los seis últimos Episodios Nacionales publicados por Galdós entre 1908 y 1912 en el contexto de la quinta serie, inconclusa, que reúne los títulos España sin rey; España trágica; Amadeo I; La Primera República; De Cartago a Sagunto y Cánovas. En esta etapa ofrece Benito Pérez Galdós una visión amarga de la España dividida y enfrentada en guerras fratricidas, aunque a partir del último episodio, Cánovas, el autor abandona la tarea de novelizar la historia. El tomo 24, prologado por la propia Yolanda Arencibia, corresponde a las novelas Casandra, El caballero encantado y La razón de la sinrazón, redactadas entre 1905 y 1915, en las que el escritor refleja su preocupación ético-social de siempre, aunque en este caso con herramientas como la estructura dialogada, la fantasía o el simbolismo que constituyen propuestas ideales o utópicas. Según el Cabildo, "nunca antes en Canarias la ingente obra de Galdós se había articulado en una edición como ésta".

30 diciembre 2011

Queda la noche, de Soledad Puértolas

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He vuelto a leer esta novela y con esta nueva lectura he disfrutado más que con la anterior, que realicé hace algunos años. Se trata de un relato en primera persona en el que la protagonista, Aurora, nos narra un viaje que hace a Oriente -Delhi- en verano, que traerá una serie de consecuencias a su vida un año después.

Interesante reflexión sobre la vida diaria, por lo general monótona y aburrida, los viajes y la búsqueda de cambios. Me encantó el guiño que hace a la Literatura cuando uno de sus personajes cita un fragmento de Cumbres borrascosas, de Emily Brönte. Lo que resulta farragoso es el argumento de la segunda parte: una increíble historia de espionaje difícilmente digerible. Los personajes, a excepción de Aurora, no están nada definidos y la estancia de Félix en la finca de la tía de Alejandro se nota algo forzada dentro de la trama. La solución del misterio que rodea a la espía alemana deja al lector bastante confundido.

Episodios Insulares: Tempestad de piedra, de José A. Luján

Ayer leí esta obrita perteneciente a la colección Episodios Insulares. No me ha gustado nada. Reconozco que recrea un acontecimiento real que tuvo lugar en 1910 y que responde a una cierta labor de documentación realizada por su autor, pero el resultado deja mucho que desear literariamente hablando. José A. Luján no consigue enganchar al lector porque no nos cuenta una historia: se limita a reproducir una serie de hechos que se produjeron en Salamanca y en Gran Canaria en 1909 y 1910, respectivamente. Parece que estamos leyendo, simplemente, una reseña de la visita de Unamuno a nuestra Isla y de los lugares por los que pasó, pero la trama argumental del legado del abuelo del protagonista se diluye apenas nos adentramos en la lectura del relato. Además, incluye opiniones gratuitas sobre varios temas que nada tienen que ver con el hilo argumental de la obra. Lectura perfectamente prescindible.

28 diciembre 2011

Entrevista de ABC a Juan Marsé

Ha sido un buen año en lo profesional para Juan Marsé (Barcelona 1933): acaba de recibir esta misma semana el Premio de las Letras de la Comunidad de Madrid y su novela «Caligrafía de los sueños» ha sido juzgada de forma unánime por la crítica como una de las mejores de su extraordinario catálogo. En el despacho de su casa de Barcelona, Marsé habla de literatura y de esos héroes derrotados que pueblan sus novelas.
—Casi todo el mundo ha tenido motivo de queja en 2011. No es su caso a juzgar por premios y críticas muy positivas para su novela.
—Cuando acabo un libro no sé si estoy muy contento porque el resultado final siempre suele quedar por debajo de las expectativas que yo mismo había concebido. Lo entrego a mi agente cuando pienso que ya no lo puedo mejorar más pero soy consciente de la distancia existente entre el libro y el proyecto. Me considero escritor solo cuando escribo, así que, una vez terminada cada novela, soy alguien que camina por calle pensando si será capaz de escribir la próxima.
—¿Con su experiencia y sus éxitos?
—Me siento como si no hubiera aprendido nada, como si las soluciones que he hallado para los problemas del libro que ya está acabado no me sirvieran para el próximo. Por eso vivo en un estado de aprendizaje permanente.
—¿A estas alturas de su carrera le importan más los premios, las buenas críticas o la satisfacción de una página bien escrita?
—Los premios tienen poco que ver con la literatura y bastante más con la promoción de la literatura y de la venta de libros. No me parece mal; si se hace promoción de los jabones por qué no se va a hacer de los libros. Pero la literatura va por otro lado. Los premios no hacen que un libro perdure. En cuanto a las críticas a mí no me afectan mucho. Me gusta un tipo de crítica que me enseñe algo sobre la obra, cosas que el autor no ve.
—¿Abunda esa crítica en España?
—No. Lo que más abunda es una crítica gacetillera. Por lo general, es demasiado complaciente. Me gustaría que fuera más combativa y selectiva. En cambio, creo que está al servicio de los grupos editoriales. Por supuesto, hablo en términos generales. Hay excepciones.
—Sus novelas están ambientadas en tiempos muy duros. Ahora vivimos una crisis enorme, así que pueden estarse gestando libros extraordinarios que han escaseado en tiempos de bonanza.
—El fracaso tiene un enorme prestigio en la literatura. A mí me tocó vivir en la infancia y juventud la época más dura del franquismo. Un mundo feliz no existe ni existirá, pero si todo el mundo fuera feliz, ¿para qué escribir novelas? ¡Menudo coñazo! La literatura de ficción es un intento de corregir el mundo. Como no nos gusta, lo reinventamos, tratamos de modificar la vida, de cambiar la realidad.
—Sin embargo, usted carga con la etiqueta de realista, no de utópico.
—Sí, y lo llevo muy bien, porque está dentro de la tradición literaria española, desde la novela picaresca… Soy condenadamente realista, aunque sea ficción lo que escribo.
—Y ahora lo más real es una crisis durísima que justifica recortes que amenazan a la cultura. ¿Teme por el futuro?
—La cultura es lo que menos interesa a los políticos. La temen, les da miedo; por eso es lo primero que recortan, junto a la educación. Que a mí me parece más importante incluso porque qué más da que haya o no haya Ministerio de Cultura si los chavales no saben leer. Lo que les interesa es la televisión, que es una herramienta de enorme poder, y esa sí que incide en la cultura o la incultura de un país. Y aquí lo hace, en mi opinión, de forma negativa.
—¿En qué sentido?
—Los informativos terminan siempre con una nota que ellos llaman cultural. La gran mayoría de las veces es de un conjunto musical de esos que hacen ruido en vez de música. Supongo que eso es promoción publicitaria que pasan de matute como si fuera noticia. Raramente hablan de un libro, una exposición... El auténtico Ministerio de Cultura en este país es la televisión, en el sentido de que es lo que lleva para aquí o para allá el interés cultural de la gente. Y es un comecocos. Así que no espero nada de los políticos, ni en las autonomías ni en el Gobierno central.
—Pero algunas autonomías, como Cataluña, tienen consejeros con mucho prestigio en el sector.
—Sí, conozco bien a Ferrán Mascarell. Pero el Gobierno catalán en general confunde la lengua con la cultura. Y no es lo mismo. He conocido a unos cuantos consejeros de Cultura, y todos tienen como gran objetivo promocionar la lengua. Es algo que se ve bien en el cine: si la película es en catalán no importa que sea mala. Mejor si es buena, pero eso es secundario. Es un problema del nacionalismo. También del español, que es exactamente igual.
—¿También es un problema de cualquier gobierno el afán por cambiar a los gestores de las instituciones aunque lo hayan hecho bien? El cese de Josep Ramoneda en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona ha sorprendido.
—Lamento mucho esa visión corta, localista, que tienen los gobiernos. Lo veo de difícil solución, aunque no dejo de preguntarme por qué han sustituido a un gestor tan bueno.
—Se está modificando la forma de contar y recibir las historias. Los adolescentes se encierran con su ordenador y leen textos muy breves, ven fragmentos de películas o series… ¿Qué va a suceder en el futuro?
—Hay nuevas formas de comunicarse. La gente cree que está mejor informada, pero no es así. Se comunica mucho, pero no lo sustancial. Y pienso no solo en internet, sino también en esas tertulias de radio y TV en las que todo el mundo grita y habla a la vez creando un galimatías o emitiendo opiniones que son estupideces. Están muy contentos de comunicarse, pero el mensaje es una nadería. Y en el cine, la tecnología está acabando con él.

26 diciembre 2011

Lucía Etxebarría deja de escribir por culpa de la piratería



La escritora ha declarado en Facebook: "Dado que se han descargado más copias ilegales de mi novela que copias han sido compradas, anuncio que no voy a volver a publicar libros en una temporada muy larga".

24 diciembre 2011

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee


Hace unos días terminé de leer un libro maravilloso, lleno de ternura y sentido común: Matar a un ruiseñor, de Harper Lee. Nos cuenta desde la perspectiva de una niña el proceso que se lleva a cabo contra un ciudadano negro en una pequeña localidad del sur de los Estados Unidos, en los años 40. La niña es hija del abogado encargado de la defensa del acusado. Lectura absolutamente recomendable.


17 diciembre 2011

Gran Canaria Digital

Uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta el proyecto Gran Canaria Digital, iniciativa impulsada por el Cabildo de Gran Canaria enmarcada en los Planes Avanza del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, es el Archivo Digital de Gran Canaria. En él se recogen todos los fondos documentales, vídeos, audios, manuscritos, cartas y archivos históricos en general de las personalidades más ilustres de Gran Canaria. El objetivo no es otro sino la preservación de fondos culturales de gran valor cultural e histórico, que de otra manera podrían perderse.
Para el Director de Gran Canaria Digital, Javier Santana, se trata de un “grandísimo avance en la conservación, preservación, y divulgación de nuestra cultura” ya que supone que ante cualquier adversidad nuestro acervo, nuestra historia y lo que nos define como pueblo, estará protegido para siempre.
Sin embargo, la intención va más allá de la preservación. El Archivo Digital permite democratizar la cultura, logrando que lo que hasta hoy estaba al alcance de unos pocos, ahora pueda ser consultado por cualquier persona interesada en la cultura canaria desde cualquier lugar y en cualquier momento. Hasta ahora los historiadores, investigadores, creadores o los ciudadanos en general, tenían que acercarse hasta las bibliotecas, museos, o las Casas Museo para documentarse sobre algún autor. Con el Archivo Digital esto cambia. Ahora, desde cualquier lugar, cualquier ciudadano puede acceder sin ninguna dificultad al fondo documental. Lo que consigue que la cultura sea, aún más, patrimonio de todos.
Son más de 40.000 los documentos digitalizados hasta el momento y más de 30.000 los datos tratados, gracias al esfuerzo de voluntarios y mediadores que se han encargado de recorrer los 21 municipios de Gran Canaria para enseñar y ayudar a gestores culturales a introducir en la red todo el material. Actualmente ya están en formato digital y al alcance de todos los interesados algunas de las obras de Tomás Morales (www.tomasmorales.org), cartas de Benito Pérez Galdós (www.lascartasdeperezgaldos.es), León y Castillo (www.leonycastillo.es), Alonso Quesada y Fernando González (www.cartasdelosescritoresdegrancanaria.com) y los Coloquios de Historia Canario Americana (www.coloquiosdehistoriacanarioamericana.es).
En el caso del pintor Antonio Padrón (www.antoniopadron.es), las nuevas tecnologías nos permiten realizar una visita virtual por su casa, y conocer, de manera detalla su obra pictórica.
Más allá de nuestras fronteras
La creación del Archivo Digital ha supuesto un arduo trabajo, no solo documentalista y recopilatorio, también se ha invertido trabajo y esfuerzo en crear una estructura física, de operadores, ordenadores y almacenamiento, así como la instalación de un software capaz de recoger todos los fondos, catalogarlos y documentarlos, para que otros archivos puedan ‘dialogar’ e interactuar con él.
Con más de dos millones de obras digitalizadas en 21 idiomas, Europeana es una biblioteca digital europea consultada por millones de personas, por lo que la inclusión del Archivo Digital de Gran Canaria en ella va a permitir que las obras de nuestros ilustres puedan ser consultadas y apreciadas por cualquier persona solo con un clic de ratón. Y lo mismo ocurre con Hispania, iniciativa del Ministerio de Cultura que permite igualmente consultar datos de colecciones digitales de archivos, museos españoles, bibliotecas procedentes tanto de organismos públicos como privados.
Este Archivo Digital de Gran Canaria quiere ir más allá del trabajo documental tradicional. Una vez puesto en marcha el Canal Cultura y la Agenda Cultural, que estarán conectados a través de una interfaz al Archivo Digital, los usuarios tendrán acceso a toda la información cultural, patrimonial e histórica de la Isla. Es lo que Santana llama “la máquina del tiempo”.

08 diciembre 2011

Ana Belén, en Las Palmas de Gran Canaria

El espectáculo teatral y musical titulado Música callada, la vida rima, dirigido por José Carlos Plaza y con un guión de Luis García Montero, llega al Teatro Cuyás de la capital grancanaria, donde se representará el miércoles 14 de diciembre. Textos y música de Luis Cernuda, San Juan de la Cruz, C. Guastavino, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Antón García Abril, Jaime Gil de Biedma, José Hierro, Mozart, Chopin, Stravinsky, Albéniz, Gershwin, Beethoven, Bela Bartok, Prokovieff, Mompou serán interpretados por la actriz y cantante Ana Belén y la pianista Rosa Torres-Pardo.