23 septiembre 2016

Murió Edward Albee

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El pasado sábado Edward Albee, autor de ¿Quién teme a Virginia Woolf?  y ganador de tres Pullitzer, falleció a los 88 años en su residencia de Montauk (Long Island, EEUU).

Aunque  su obra más aclamada fue ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1961-1962), los Pullitzer le llegaron por A delicate balance (1967), Seascape (1974) y Three tall women (1994). Albee formó parte de una generación de dramaturgos que incluyó a Eugene O´Neill, Arthur Miller y Tenessee Williams

Los idus de marzo, de Thornton Wilder

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He concluido la lectura de esta magnífica novela centrada en la figura de Cayo Julio César, especialmente en el último período de su vida. Es una novela epistolar y recoge los testimonios de diferentes personajes relacionados con él. Aparecen por sus páginas: Catulo, Clodia, Cleopatra, Pompeya, Marco Antonio Bruto, Cicerón, Lucio Mamilio Turrino, Calpurnia, Cytheris, Julia Marcia..., además de las cartas enviadas por el propio César. A través de esos documentos podemos reconstruir una época que marcó historia con sus luces y sus sombras: la marginación a la que someten las altas esferas a Clodia y a su hermano, el apasionado amor no correspondido que siente Catulo por Clodia, las excentricidades de Cleopatra durante su visita a Roma, la crueldad de las batallas mantenidas por el Imperio, de las que son una muestra las terribles heridas y secuelas que quedan a Lucio Mamilio Turrino de por vida, las fiestas, los espectáculos, las intrigas, etc. Y también asistimos a las reflexiones de César sobre diversos temas, como la poesía, la filosofía, la política, el amor, las mujeres... Con sus dudas y sus certezas, sus aciertos y sus errores, no cabe duda de que era una persona muy inteligente que tuvo que sortear muchos obstáculos durante su vida; todos los sorteó, excepto el último: la traición. Lectura muy recomendable.

Destacaría dos reflexiones que aparecen en el libro y que me han llamado especialmente la atención:

Los soles se ocultan y pueden aparecer de nuevo, pero cuando nuestra efímera luz se esconde la noche es para siempre, y el sueño, eterno. (Catulo)

El logro supremo de la vida reside en el ejercicio de la libre elección. (Cayo Julio César)

17 septiembre 2016

Buero Vallejo, dibujante

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Con motivo del centenario del nacimiento de Antonio Buero Vallejo [Leer más], la Biblioteca Nacional ha preparado una exposición de los dibujos y retratos elaborados por este escritor, descubriendo así una faceta desconocida por muchos. La exposición, titulada Del dibujo a la palabra, se inauguró el pasado día 9 de este mes y permanecerá abierta hasta el 6 de noviembre [Leer más]. Me ha vuelto a emocionar la historia del dibujo de Miguel Hernández realizado por Buero. Según indica el periodista Luis Alemany, "cualquier noticia sobre el Buero dibujante remite al retrato de Miguel Hernández que el escritor teatral hizo al poeta en la cárcel de Torrijos, en la Calle del Conde de Peñalver de Madrid. La historia es más o menos conocida: Hernández temía que su hijo olvidara su cara, de modo que le pidió a Buero que le dibujara. Cuando terminó, envió el boceto a Josefina con una nota: "ya que no puedo ir de carne y hueso, iré de lápiz, o sea, dibujado por un compañero de fatigas, como verás, bastante bien". La carta estaba fechada el 4 de marzo de 1940. El poeta, como es sabido, murió dos años después, esto es, el 28 de marzo de 1942. He aquí el famoso dibujo:

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09 septiembre 2016

Celia en la revolución, de Elena Fortún

La otra noche escuché en el programa  La linterna de la cadena COPE que la editorial Renacimiento había editado la obra de Elena Fortún, Celia en la revolución, cuyo prólogo corre a cargo de Andrés Trapiello. En el programa comentaron varios aspectos de la apasionante vida de esta mujer, que en realidad se llamaba Encarnación Aragoneses y que adoptó el seudónimo por el que la conocemos de un personaje que aparecía en una de las obras de su marido, autor teatral [Leer más]. Bien por la radio que, además de informar, trata temas culturales.

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05 septiembre 2016

Carlos Ruiz Zafón

Quince años después de La sombra del viento, el escritor barcelonés afincado en Los Ángeles concluirá su tetralogía con la publicación en noviembre de El laberinto de los espíritus.

24 agosto 2016

Monumento a los poetas

Ayer estuve visitando el hermoso lugar llamado Puerto de Las Nieves en Agaete (Gran Canaria). Hacía mucho tiempo que no iba  y, nada más llegar, me topé con una escultura ubicada en la Plaza de los Poetas que  me llamó la atención: en ella aparecían Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón. No pude resistir la tentación de fotografiarla. Está situada frente al mar, en un sitio privilegiado. Es obra del escultor José de Armas Medina y fue realizada en 1999.







14 agosto 2016

El tatuaje de Penélope, de Francisco J. Quevedo

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Después de leer este libro, he llegado a la conclusión de que prefiero al Francisco J. Quevedo autor del Episodio Insular La noche de fuego, que al Francisco J. Quevedo escritor de El tatuaje de Penélope. Si bien tiene esta última obra algunos aciertos, como el homenaje que rinde a la literatura haciendo referencia de una manera u otra a títulos imprescindibles de la literatura universal -La metamorfosis, El Aleph, Fortunata y Jacinta- o el incluir textualmente algún ejemplo de recurso estilístico de obligado conocimiento por cualquier estudiante de esta materia -el ala aleve de un leve abanico-; la feliz idea del anteepílogo; el dominio del lenguaje que demuestra a lo largo del relato; o la capacidad que tiene para hacer reaccionar al lector, aunque sea causándole repugnancia; hay algunos otros aspectos que hacen que la novela no termine de llegar al lector. Me refiero, por ejemplo, al argumento, que parece una mezcla de Y de repente un ángel, de Jaime Bayly (hombre con problemas, que vive solo  y mantiene la casa excesivamente sucia, salvado por su asistenta de hogar) y Los besos en el pan, de Almudena Grandes (historias sobre los efectos de la crisis). Además, los personajes me parecen tópicos, excesivos y poco creíbles: si lo que trata es de ensalzarlos, como en el caso de Penélope, o caricaturizarlos, como a Escolástico, el resultado es que el lector no termina de empatizar con ellos; por no hablar de la inverosímil relación que se establece entre el patrón y los amigos de su empleada de hogar por mucha imaginación que se le ponga. Por último, me parece innecesaria la continua localización de los hechos: le resta universalidad a la novela.

02 agosto 2016

Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé

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He vuelto a leer esta maravillosa novela de Juan Marsé, autor del que soy una ferviente admiradora, con motivo del 50 aniversario de su publicación. Todo en ella es magistral: el dominio del lenguaje que realiza Marsé, la ironía de sus reflexiones, la crítica social y política de la época y, sobre todo, sus personajes. Manolo, "el pijoaparte", sobresale entre todos, seguido de Teresa, Maruja, Hortensia y el Cardenal. El protagonista -un ladrón de motocicletas, tironero ocasional, ligón empedernido- quiere ascender de estatus a través de Teresa -una niña rica de la burguesía catalana, universitaria con ideas revolucionarias-, pero como suele ocurrir en las novelas de Juan Marsé se convierte en un perdedor, en este caso víctima de la traición de Hortensia. La descripción de los diferentes ambientes en los que se mueven ambos (el Monte Carmelo, la Vía Augusta, la villa de Blanes y la universidad de Barcelona con sus revueltas estudiantiles) nos hacen volver a una época, finales de los 50, en la que la política jugó un papel fundamental para algunos que, como en el caso de Teresa, querían cambiar unas cosas pero sin renunciar a otras. Con esta obra Marsé consiguió enfadar a unos -franquistas- y a otros -progres pseudocomunistas-, pero lo más importante: logró enamorar a una pléyade de lectores que siguen emocionándose con la historia que cuenta. Tanto el principio como el final de la obra son sublimes, ya que en ellos se ve el contraste entre los sueños de Manolo y la realidad que le rodea. Una nota de humor: el propio Marsé aparece como personaje secundario pellizcando las nalgas de las muchachas en un baile dominical de obreros. Lectura imprescindible.

"Ser o no ser": Casa de muñecas, de Henrik Ibsen

Nueva entrega el sábado del magnífico programa de la cadena SER, Ser o no ser, que en esta ocasión estuvo dedicado a la obra de Ibsen Casa de muñecas [Leer más]. El dramaturgo, actor y director teatral Pablo Messiez, último premio Max de dirección, revisó algunas escenas con los actores Ana Alonso, José Bustos y Pilar Bergés [Leer más y escuchar el programa]. Coincidimos plenamente en el análisis que hizo de la obra, según el cual todas las escenas preparan cuidadosamente el final, en el que Nora toma una decisión rompedora e innovadora para su época -finales del siglo XIX-, en la que la mujer ocupaba un papel secundario en la sociedad sin otro horizonte posible que casarse y tener hijos.
Fue un verdadero placer escuchar fragmentos de la obra a cargo de voces tan míticas en la radio española como la de Matilde Conesa.

24 julio 2016

La piel del cielo, de Elena Poniatowska

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Magnífica novela ganadora del Premio Alfaguara de Novela 2001. Trata de la peripecia vital de Lorenzo De Tena, un astrónomo a quien su madre, Florencia, enseñó a mirar las estrellas cuando era niño. Su vida queda marcada por la muerte de ésta, su difícil carácter y su pasión por la astronomía y por la mejora de la educación y la ciencia en su país, México. Para conseguir sus objetivos científicos va dejando a muchos en el camino: familiares, amigos, colegas y amantes. Desaprovecha la oportunidad de progresar en Harvard porque quiere que México salga de la ignorancia y decide regresar para contribuir a ello. Una mujer, Fausta, logrará remover su yo más íntimo, pero él malogra su salvación como ser humano al no ser capaz de resolver de manera satisfactoria la situación que le plantea. Muchos son los personajes que desfilan a lo largo del relato: Florencia, Joaquín y Tana De Tena, Lorenzo, Juan, Leticia, Diego, Norman, Lisa, Fausta, etc. El personaje de Lorenzo está muy bien definido: inconformista, curioso, político, trabajador infatigable, egoísta, comprometido, luchador, problemático en su relación con las mujeres, exigente con todos y consigo mismo, atormentado... Me gusta su planteamiento contrario a la tradicional división entre ciencias y letras: un científico debe saber de literatura, filosofía, política, historia y no sólo de ciencia; de hecho, él es un lector infatigable que ha leído toda la obra de Thomas Mann y una de sus conversaciones con Fausta versa sobre La vida es sueño, de Calderón. El personaje de Fausta, en cambio, me parece un poco excesivo. Lectura muy recomendable.