Título: Guad
Autor: Alfonso García-Ramos
Editorial: Gobierno de Canarias. Viceconsejería de Cultura
Fecha de primera edición: 1971
Número de páginas: 168 (189 contando el prólogo de Gregorio Salvador)
Extraordinaria novela que hemos vuelto a leer al haberse dedicado el Día de Las Letras Canarias 2026 a su autor, Alfonso García-Ramos.
Desde su publicación, esta obra supuso una novedad en cuanto a técnica y temática dentro de la literatura canaria y no ha perdido su frescura ni su valor con el paso de los años, antes al contrario, se ha reconocido aún más si cabe su indudable calidad literaria. La lucha que el hombre mantiene con la naturaleza se personifica en Juan, un represaliado de la guerra civil que, tras cumplir condena, se traslada a Tenerife donde le espera su amigo Florentín, cabuquero como él, quien le ha conseguido trabajo en una galería de agua situada en un valle de la isla. La galería no ha dado agua todavía, por lo que los dos amigos y otros compañeros trabajarán a destajo para lograr sacarla. La historia se cuenta a través del testimonio de trece personajes en primera, segunda y tercera persona, entre los que se encuentran -además de los antes mencionados- Don Jesús (el cura relajado), Agustín (el aparejador), los carreteros Martín (el hombre de mar) y Manuel (luego alcalde), Marcos (el inocente), Antonia, don Roberto, don Fulgencio... Se trata de una novela coral en la que cada personaje aporta sus experiencias, impresiones, ilusiones, desengaños, miedos a un relato que mantiene muy atento al lector de principio a fin para conocer qué les ocurre. Temas como la explotación, los intereses, la manipulación, la corrupción, la ambición, la culpa, el arrepentimiento, las condiciones laborales, la tenacidad, el esfuerzo, el compañerismo, la solidaridad, la pobreza, la esperanza, la lucha de clases, la religión, la superstición aparecen en el desarrollo de la trama que tiene como trasfondo la difícil posguerra española. El estilo es impecable, certero, sin adornos que desvíen la atención y sin canarismos forzados que conviertan el relato en una novela costumbrista. De ahí su vigencia y su universalidad. Lectura muy recomendable.
