Título: Oxígeno
Autora: Marta Jiménez Serrano
Fecha de publicación: 8 de enero de 2026
Editorial: Alfaguara
Número de páginas: 160
Llegué a este libro por casualidad. Después, a través de las redes, me he dado cuenta de que se ha convertido en un fenómeno editorial. De hecho, durante su presentación en el Espacio Fundación Telefónica Madrid celebrada el 14 de enero pasado, esto es, seis días después de que saliera a la venta, su editora comentó que en ese momento iba por la tercera edición.
La verdad es que se trata de una lectura muy atractiva. Lo que en principio podía reducirse a la narración de un accidente sufrido por la autora a causa de la negligencia de su casera se convierte en un relato literario estremecedor. Gracias a la habilidad en el uso de la técnica -más allá de la mera experiencia vivida por la narradora-autora- a base de retrospecciones, anticipaciones e inclusión de numerosos casos de fallecimientos ocurridos a causa de la intoxicación por monóxido de carbono y entrevistas a personajes reales que participaron en su evacuación y posterior recuperación, el libro adquiere un valor literario fuera de toda duda. Tiene una estructura bien definida: comienza con Marta desmayada en el suelo de su cuarto de baño y termina cuando abre los ojos en la ambulancia que la traslada al hospital. Trata temas de actualidad, como el problema del acceso a la vivienda, la avaricia de los caseros, la sumisión de los inquilinos, la responsabilidad a la hora de afrontar situaciones extremas, las múltiples mudanzas que tienen que realizar los jóvenes hasta conseguir crear un verdadero hogar, los sueldos bajos no inversamente proporcionales a la titulación académica, las dificultades a la hora de intentar publicar un libro, etc. Y a todos estos se suman los recuerdos de la infancia, el papel de los abuelos, la lucha contra la enfermedad, los excesos de la juventud, la vida en pareja y la muerte. Destacan los personajes que protagonizan la trama: Marta, Juan, su mascota Canapé y la casera, verdadera culpable del accidente que casi acaba en tragedia. Marta no recuerda prácticamente nada de lo sucedido a partir de su desmayo hasta que despierta. Durante este tiempo le viene a la memoria su madre, que también se desmayó cuando ella era pequeña -en dos ocasiones-, fue llevada al hospital y sobrevivió en ambas. Lucha por dejarse ir, pero Juan -su pareja- se lo impide no permitiéndole que se duerma. Juan, que también está intoxicado por la mala combustión de la caldera, pero que no llega al extremo de Marta porque baja a comprar y respira aire puro, se desespera llamando a su compañera mientras llega la ambulancia. Canapé, el gato de la pareja, que nota algo raro en el ambiente y se esconde en el punto más alejado del foco de monóxido de carbono, y que los recibe aliviado y zalamero cuando regresan del hospital. Y la casera, que se exime de cualquier responsabilidad y se niega a indemnizar a sus inquilinos a pesar de la negligencia con la que ha actuado al no revisar la caldera, mostrando una actitud distante y nada empática, preocupada solo por zanjar de forma rápida la situación que ella misma ha posibilitado. Libro, en fin, para leer y reflexionar sobre el mundo que hemos construido.


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