16 agosto 2014

El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez


He releído esta novela de García Márquez y me ha vuelto a parecer magnífica: el estilo -preciso, puro-, los personajes -el coronel, su esposa, el compadre Sabas, el médico-, el ritmo, el narrador omnisciente, el espacio, el tiempo -presente y pasado-, el argumento y, sobre todo, el final contribuyen a que así sea. Se trata de una historia de dignidad, injusticia y violencia: un  viejo coronel retirado va al puerto todos los viernes a esperar la llegada de la carta oficial que responda a la justa reclamación de sus derechos por los servicios prestados a la patria. Pero la patria permanece muda... Aparecen como parte de la trama la esposa asmática, el hijo asesinado por pasar documentación clandestina, el gallo de éste que puede aportarles una holgura económica de la que carecen si gana una pelea, la falta de dinero para cubrir sus necesidades básicas que llevan con asombrosa dignidad, la indignidad de su compadre que no dudó en venderse para medrar, etc. Lectura absolutamente recomendable.

"Y mientras tanto qué comemos", preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel  necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a este instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
-Mierda.

14 agosto 2014

Homenaje a Robin Williams

Me gustaría rendir un homenaje al actor recientemente fallecido, Robin Williams, al que siempre recordaremos como el profesor de literatura protagonista de la película El club de los poetas muertos (1989) [Leer más]. ¡Ya me gustaría manifestar esa pasión en la enseñanza de esta bellísima materia como lo hacía él en esa inolvidable película!


He aquí el poema de Walt Whitman que aparece en la película y cuyo primer verso recitan en la escena que acabamos de ver:

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! Nuestro temeroso viaje esta hecho;el buque tuvo que sobrevivir a cada tormenta,el premio que buscamos esta ganado;el puerto está cerca, escucho las campanas, todo el mundo está exultante,mientras siguen con sus ojos la firme quilla, el barco severo y desafiante:
Pero ¡Oh corazón!¡Corazón!¡Corazón!
oh, las lágrimas se tiñen de rojo,
mi Capitán está sobre la cubierta,
caído muerto y frío.
¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;levántate, izan la bandera por ti, por ti suenan las cornetas;por ti ramos y cintas de coronas, por ti se amontonan en las orillas;Por ti te llama la influyente masa, giran sus rostros impacientes;
¡Aquí Capitán!¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
Es como un sueño sobre la cubierta,
Has caído muerto y frío.
Mi capitán no responde, sus labios están pálidos e inmóviles;Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;El barco está anclado sano y salvo, el viaje ha terminado y se ha hecho;De un viaje temeroso, el barco triunfador, entra con su objetivo realizado;
Exultamos, ¡oh costas y tañidos, oh campanas!
Pero yo, con triste pisada
Camino en cubierta donde está mi Capitán
Caído muerto y frío.

12 agosto 2014

Dos lugares de excepción

Hace unos días he tenido ocasión de visitar dos lugares de excepción: la Casa Fernando Pessoa y la Fundaçáo José Saramago, ambos en Lisboa.

La Casa Fernando Pessoa se inauguró en 1993 y fue creada por el Ayuntamiento de Lisboa como un tributo a este escritor y a su memoria de la ciudad donde nació (1888), vivió la mayor parte de su vida y murió (1935). Considerado como el mejor poeta portugués del siglo XX y uno de los más destacados creadores de la literatura mundial [Leer más] residió en diversas casas en Lisboa, la última de las cuales fue aquella donde vivió durante más tiempo: desde 1920 hasta su muerte. En la actualidad este museo cuenta con un auditorio, una sala de exposiciones, un espacio multimedia interactivo, la habitación del poeta con algunos de sus muebles (la cama, una cómoda, su máquina de escribir, un perchero con su ropa y estantes de su biblioteca), un jardín, un restaurante, una tienda de objetos de recuerdo y una biblioteca dedicada exclusivamente a la poesía. La visita es realmente fascinante y absolutamente recomendable.

La Fundaçáo José Saramago está ubicada en la Casa do Bicos y ocupa dos pisos del edificio, que en su planta baja acoge un núcleo arqueológico. Resulta emocionante entrar en el espacio dedicado al escritor Premio Nobel y residente durante largas temporadas en Lanzarote [Leer más] y encontrar paneles escritos en español, además de en portugués e inglés, escuchar la voz de Francisco Lobatón rememorando aspectos de la infancia de Saramago, contemplar las paredes llenas de sus libros publicados en diversos idiomas, imágenes de su vida y de su trayectoria, y oír folías de Lanzarote como música de fondo. También se recrea el primer estudio del escritor con sus muebles originales. En el último panel se habla de su muerte, de cómo fue homenajeado por sus lectores de todo el mundo y del lugar donde reposan sus cenizas: bajo un olivo traído de su localidad natal que está plantado en la entrada del edificio, cuya imagen reproducimos. 






29 julio 2014

El camino del corazón, de Fernando Sánchez Dragó


Me ha sorprendido gratamente esta "novela de amor, de desamor, de viajes y aventuras" (pág. 222). Es mucho más que eso, es un relato del camino a la madurez que emprende su protagonista y, sobre todo, un homenaje a la Literatura, ya que abundan las referencias al Quijote, San Juan de la Cruz, El libro de la selva, Conrad, Borges... La trama gira en torno a Dionisio, un joven de treinta y dos años que decide viajar a Oriente durante un año Para ello deja a su compañera Cristina, a quien promete que volverá para celebrar con ella la Nochevieja de 1969. Muchos son los países que visitará: India, Vietnam, Turquía, Indonesia, Tailandia, etc.;  las aventuras que vivirá y las cosas que aprenderá. También aparece el autor bajo la piel de Fernando, un íntimo amigo de Dionisio que es escritor y que le animará a escribir esta novela. Lectura muy recomendable.

19 julio 2014

La vida era eso, de Carmen Amoraga


Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación. Esas son las fases del duelo que una persona debe superar cuando pierde a un ser querido, y esos son los títulos de las partes en que se divide el libro. La razón es que ese proceso debe pasarlo Giuliana cuando su marido, William, muere víctima de un cáncer de páncreas a los 47 años. El tratamiento que la autora da a este tema, lo mismo que al de las redes sociales (especialmente Facebook) resulta novedoso. También es original que los protagonistas sean una pareja de inmigrantes argentinos, que llegan a España con un contrato de trabajo y se establecen en un pueblo de Valencia donde nacerán sus dos hijas. Lo que no me termina de llegar como lectora son los diálogos -que resultan poco o nada naturales- y los tópicos, que aparecen por doquier a lo largo del relato. Muy acertada, en cambio, la visión de la adicción a Facebook que hace que las personas se comuniquen mucho más con desconocidos que con sus propios familiares: esto se lo reprocha Giuliana a William y luego ella caerá en el mismo error.
El título de la novela -ganadora del Premio Nadal 2014- se debe a un verso de Lucía Sánchez de Saornil, precursora del ultraísmo, anarquista y libertaria, que "murió defraudada por todos en Valencia, víctima de un cáncer. Su derrota la resume este verso que se me ha clavado en el alma: Has jugado y perdiste: eso es la vida" (pág. 290).

Hay un fragmento que me ha emocionado especialmente. Pertenece a un post que Giuliana escribe a su marido:
"A veces me siento perdida, llena de rabia. Pienso en no volver a verte sonreír, no volver a verte compartir tiempo con tus hijas, no volver a verte disfrutar de una comida, de una salida, de una charla, de esos momentos cotidianos que nos recuerdan que seguimos estando vivos y que vale la pena vivir por y a pesar de los obstáculos que se nos presentan cada día. Joder... Qué falta nos hacés, y pienso que vos también nos echás de menos. I love you so much (pág. 294).


Lectura recomendable.

14 julio 2014

Alexis Ravelo gana el Premio Dashiel Hammet de la Semana Negra de Gijón

El escritor grancanario Alexis Ravelo ha ganado el Premio Dashiel Hammet de la Semana Negra de Gijón con su novela La estrategia del pequinés. El jurado estuvo formado por Paco Camarasa, Milo Krmpotic, Marcelo Luján y Miguel Barrero. En este blog hice una pequeña reseña de esa novela, que leí en septiembre del año pasado.

Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes


Magnífica. Este es el calificativo que merece esta novela -el tercero de los Episodios de una Guerra Interminable- de Almudena Grandes por varios motivos: la ingente labor de documentación llevada a cabo por la autora, la agilidad de su prosa, la cantidad y variedad de personajes que aparecen y tramas que desarrolla, el continuo homenaje que realiza a la Literatura con mayúsculas (Galdós y sus Episodios Nacionales, La isla del tesoro, etc.), la sensibilidad que desprenden sus reflexiones, la descripción de ambientes, las claves históricas que desentraña, las técnicas empleadas (narrador omnisciente, narrador protagonista, anticipaciones, diversidad de puntos de vista), la aparición de personajes de sus dos obras anteriores -Inés y la alegría y El lector de Julio Verne- y de su obra inmediatamente posterior que ya nos adelanta, Los pacientes del doctor García...Por todo ello y más es una novela de lectura imprescindible. Su argumento gira en torno a Manolita Perales, que ve cómo su vida y la de los suyos cambia a partir de 1939. Las más bajas pasiones del ser humano se desatan en la posguerra española y Almudena Grandes es capaz de lograr que el lector asista impotente a este desgraciado espectáculo: delación, tortura, asesinato, egoísmo, explotación de menores, ambición, injusticia, miedo, dolor, despotismo; aunque aporta un rayo de esperanza: solidaridad, esfuerzo, trabajo, paciencia, amistad, amor.


02 julio 2014

Una vacante imprevista, de J. K. Rowling


Me ha gustado mucho esta novela -primera que dirige al público adulto- de J. K. Rowling, la autora de la saga de Harry Potter. Aunque para algunos críticos su estilo no es muy depurado y su trama resulta algo estereotipada, he de confesar que ha logrado captar mi atención de principio a fin, que he sufrido con algunos de sus personajes, que he empatizado con unos y que he sentido antipatía ante la actitud de otros; en definitiva, que la autora ha logrado conectar conmigo a través de las seiscientas páginas de su obra. Eso es lo que se suele pedir a una novela, que llegue, que conmueva al lector y que éste sienta el momento en que concluya su lectura. Los temas que trata, si bien están localizados en Inglaterra son perfectamente extrapolables a cualquier otro lugar: falsedad, hipocresía, acoso escolar, violencia en el ámbito familiar, drogas, sexo entre adolescentes, maledicencia, ambición, cortedad de miras, sordidez, adopciones, etc. Todo comienza con la muerte repentina de Barry Fairbrother, miembro del concejo parroquial de Pagford, que desencadena una auténtica batalla por ocupar su puesto, ya que de ello depende el destino de una urbanización de dudosa legalidad donde vive gente conflictiva relacionada con la delincuencia y la droga. El final es sumamente trágico y proclive a la reflexión. Lectura muy recomendable.