Título: La llamada. Un retrato
Autora: Leila Guerriero
Editorial: Anagrama
Fecha de publicación: 2024
Número de páginas: 432
Llegué a este libro por su autora, una periodista, columnista y escritora argentina muy conocida en nuestro país. Me gustan mucho sus artículos y sus intervenciones semanales en la Cadena SER, y cuando me enteré de que lo publicaba, me interesó por el tema que trataba: la historia de Silvia Labayru, una mujer secuestrada por la represión argentina cuando tenía 20 años y estaba embarazada. Sorprendentemente para sus compañeros montoneros militantes, sobrevivió a su secuestro y, por ello, fue rechazada, criticada y despreciada. No entendían cómo había logrado sobrevivir, alternar con sus secuestradores, conservar a su hija y visitar la casa de su padre estando retenida, cuando de los cinco mil detenidos en las dependencias de la ESMA -lugar en el que ella permaneció durante su secuestro- durante la dictadura argentina, solo lograron sobrevivir doscientos. La duda y la sospecha de colaboración con el régimen, gracias a su posible delación o señalamiento, se cernieron sobre ella, a pesar de que fue torturada, humillada y violada de forma reiterada.
La autora mantiene una serie entrevistas con ella durante un año y siete meses entre 2021 y 2023, a fin de reconstruir ese período de su peripecia vital. Pero no se limita a entrevistarla solo a ella, sino a familiares y amigos que han jugado un papel fundamental en su vida: maridos, parejas, hijos, compañeros de militancia, compañeras de secuestro que también consiguieron sobrevivir... Con todo ello ofrece al lector la historia contada por la protagonista -que elude o cambia intencionadamente o no algunos pasajes de la misma- y por aquellos que la conocieron y vivieron. Al lector le surge la duda de si realmente narra lo que vivió, lo que recuerda que vivió o lo que quiere o puede recordar, con lo que el libro se convierte en un ejercicio de memoria individual y de memoria histórica de uno de los momentos más duros de la historia de Argentina. Hay situaciones escabrosas como los interrogatorios, las torturas, las violaciones, las vejaciones o las desapariciones de los detenidos que impactan al lector, incapaz de comprender la crueldad que puede llegar a desarrollar el ser humano en aras de unos supuestos ideales. Y, sobre todo, hay una mujer que reconoce que cometió errores, pero a la que nadie puede juzgar porque no ha sufrido el horror que ella sufrió. Lectura muy recomendable, especialmente en los tiempos que corren. Labor impecable de la autora, que busca la objetividad por encima de todo sin evitar preguntas incómodas, aunque haya sido ella la única periodista a la que Silvia ha decidido contar su historia. El título del libro viene del hecho de que la familia de su marido recibió la llamada que avisaba de que Silvia estaba viva y no se lo comunicó inmediatamente a su padre, sino que lo retrasó de forma intencionada.
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